Hachís: Tipos y variedades

Hachís: Tipos y variedades
Por 06 August, 2021 Ningún Comentario

Hachís: Tipos y variedades

En su origen, el hachís era el único concentrado de cannabis que había. Hoy en día sigue siendo así, con la diferencia de que comparte ese sitio con infinitos concentrados, que no son hachís. Por esta razón, suele haber bastante confusión entre el hachís y los distintos tipos de concentrados.

El hachís es un producto muy antiguo que cualquier amante de la marihuana estaría dispuesto a probar y disfrutar. Desde Oriente Medio hasta las laderas del Himalaya o las aldeas diminutas de la India; en cada zona el hachís ha tenido su propio aroma y carácter especial.

Pero el mundo de los productos hechos a partir de cannabis se ha vuelto mucho más popular y variado en los últimos años, por eso muchos amantes del cannabis tienen esta duda:

¿Qué es y qué no es hachís?

El hachís se puede hacer de formas muy distintas, y dependiendo de eso huele, sabe y tiene una textura diferente. Con el avance de la tecnología los nuevos concentrados y tipos de hachís tienen una concentración de THC mucho mayor que antes, ¡Lo cual siempre es emocionante!

Pero bueno, que nos vamos por las ramas, quizás todo esto te esté sonando a chino, así que vamos a ver todos los tipos de hachís con los que te puedes encontrar.

Tipos de hachís

En esta recopilación que te traemos desde Absolute Cannabis Seeds podrás encontrar diferentes hachises muy variados en función de su procedencia, su textura o su forma de consumirlo.

Kief

Recolectar kief requiere una cantidad de tiempo muy grande, y se obtiene al triturar marihuana. Hay muchos fumadores que cuentan molinillos para triturar la marihuana que consumen para fumarla. Estos molinillos tienen varios compartimentos, y en el compartimento final de este molinillo puedes recolectar la resina que cae de los cogollos de marihuana durante el proceso de trituración.

Ese polvo que cae cuando trituramos nuestros cogollos es el conocido kief. Si sigues triturando marihuana durante mucho tiempo podrás llenar ese compartimento de este hachís.

Se considera un concentrado porque está hecho de los tricomas y resulta mucho más potente que la marihuana corriente.

Digamos que este hachís es un trabajo a largo plazo: por cada vez que vayas a fumarte tu porro de marihuana, vas acumulando kief y después de unos meses… ¡Sorpresa, prepárate para unas caladas alucinantes de regalo!

Hachís afgano

Este hachís proviene del kief que acabamos de ver ahora mismo. El propio cannabis indica es originario e Afganistán, donde se lleva produciendo desde hace siglos.

El hachís afgano (también llamado chara) se elabora a partir de los tricomas de los cogollos secos. Esto, como hemos visto, produce kief, el cual se pone en un plato metálico sobre el fuego y se mezcla con agua caliente o té, hasta que adquiere una consistencia pastosa.

Una vez haya cogido consistencia, se amasa y se prensa hasta que adopta un color negro. Este hachís es sumamente fuerte, especiado y bastante áspero en la garganta. Su efecto narcótico también es bastante fuerte, con un efecto que puede durar horas.

Charas o hachís a dedo

Este tipo de hachís se hace desde hace cientos de años, ya que no requiere ningún tipo de tecnología, solventes ni disolventes. Es originario de la India y durante mucho tiempo se usó con fines medicinales, industriales y espirituales.

Este hachís se hace frotando cogollos frescos entre los pulgares o entre las palmas de la mano. Después de frotar, el revestimiento aceitoso y rico en THC se queda en las palmas y se recolecta.

Este hachís normalmente es de color verde oscuro, casi negro, y cuenta con una textura muy blanda. En temperaturas frías puede llegar a solidificarse y volverse menos suave. Tiene un aroma y sabor especiados muy característicos, es bastante potente y tiende a producir un intenso colocón corporal que conduce a una relajación física profunda.

En esta categoría de hachís también podríamos incluir al hachís de cachemira, originario de la zona septentrional del subcontinente indio. Hay muy poca información sobre este tipo de hachís, pero su elaboración y forma es muy similar a la del chara. Este hachís se labora con plantas savitas, lo que le confiere un color negruzco por fuera y marrón castaño por dentro.

No obstante, se trata de un hachís mucho más aromático, produciendo un humo menos áspero, pero con la misma potencia que el chara, dejando un colocón físico notable.

Hachís burbujeante

El hachís más popular hasta la llegada de los solventes. Se trata de un hachís mucho más fácil de hacer en comparación con el kief o el hachís a dedo y la producción es mucho mejor.

Tan sólo necesitamos agua, hielo y bolsitas de burbujas. La marihuana se agita con el agua y el hielo para hacer que los tricomas se desprendan, y más tarde son filtrados a través de las bolsas.

Generalmente, cuanto más claro es el hachís burbujeante, es de mayor calidad, ya que habrá sido mejor filtrado y menos materiales de la planta terminan dentro de del producto final. Así nos quedará un hachís sin solventes genial para disfrutar.

Hachís marroquí

Considerado por muchos expertos el mejor hachís del mundo, el hachís marroquí ha convertido a Marruecos en uno de los países con mayor producción y exportación en los últimos años.

Y tienen una forma particular de fabricar este hachís: el tamizado. Los productores pasan la planta por el tamiz y la resina que obtienen la comprimen hasta conseguir bolas compactas de hachís con una textura menos gomosa que el hachís indio, siendo más arenosa, que caracteriza y define no solo a este producto sino al hachís de todo el continente africano.

El hachís resultante puede tener varios tonos, que varían del marrón al verde oscuro, dependiendo del secado y la madurez de las plantas de marihuana. Este hachís suele cambiar de textura cuando se hace con polen, siendo mucho más blando y pegajoso.

Cuando nos encontramos con un hachís marroquí de calidad, se trata de un producto suave y aromático, sin ese sabor especiado del hachís de la India. El sabor de este hachís suele dar menor subidón, consiguiendo ser más agradable al reducir la concentración de THC.

Aceite de hachís

El aceite de miel o aceite de hachís se produce usando un solvente, el cual es evaporado fuera de la mezcla. Los cogollos se empapan en acetona o alcohol para extraer todo el THC y entonces son cocinados para permitir que esas sustancias se evaporen.

El resultado es una substancia cerosa y transparente de un color parecido a la miel, permaneciendo sólido mientras que no se caliente. Suele tener una concentración de THC bastante potente, generalmente alrededor del 70%. Su color también es variable, en función de cuánto tiempo lo hayamos dejado empapado de acetona y alcohol. Debes de tener cuidado al oler este hachís, ya que si notas algún olor parecido al alcohol, significa que el solvente no se evaporó totalmente.

El aceite de miel se puede usar para ser fumado o incluso para hacer comestibles. Algunos lo rocían encima de una sesión con bong, mientras que otros optan por vaporizarlo.

Otra forma de hacerlo es cambiando de solvente y usando butano. La forma de hacerlo es prácticamente la misma, salvo que cambia la concentración de THC y cómo se debe remover el solvente.

En este caso el butano se debe remover con una máquina de alta presión, removiendo el butano en el acto. Lo que resta es un shatter, cera o aceite extremadamente potente. Cuando es muy puro, se cristaliza y se resquebraja como el vidrio. Este aceite de hachís al butano (BHO) puede alcanzar hasta un 85% de concentración de THC si se hace bien.

El problema con estas nuevas formas de hacer hachís usando solvente, es que si no se evapora o se elimina de forma total, no sólo es extremadamente peligroso, sino que arruina todo su sabor.

Destilado de cannabis con CO2

Terminamos con la forma más vanguardista de hacer hachís actualmente. Los destilados de cannabis nos dejan productos con una concentración de cannabinoide cercana al 99%.

Estamos hablando de una concentración de THC de casi el 100%. Algo nunca visto y sólo al alcance de los fumadores más expertos. Y por supuesto se realiza mediante un proceso largo, complicado y muy costoso.

Sin embargo, este método de extracción es extremadamente eficiente, porque reconoce que el CBD y THC tienen diferentes puntos de ebullición. Es decir, este proceso cuenta con varias etapas ya que la intención es extraer todo el cannabinoide en cada etapa y en cada punto de ebullición.

El producto final se parece a la miel y se puede usar de formas muy diferentes. Puede ser tomado oralmente o incluso en la piel, ya que con su potencia puede absorberlo la sangre a través de la piel. También puede ser inhalado usando un vaporizador, de la misma forma que el BHO o el aceite de miel.

Desde luego, este producto no es para novatos.

En definitiva, el hachís, o los productos del hachís, han evolucionado mucho desde sus inicios más primitivos y tradicionales, hasta convertirse en verdaderas bombas de THC con unas concentraciones superiores al 50%. Infórmate bien acerca de las distintas variedades y sus características para elegir el hachís que mejor se adapte a tus gustos.

¿Cuál es el hachís de esta lista que probarás primero?

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